viernes, 19 de octubre de 2012

LOS ABANICOS

Quien no ahusado un abanico para refrescarse, en cualquier parte del mundo.
Cuando lo tengamos en nuestras manos pensemos que estamos ante una gran 
historia del mundo y del arte y si lo podemos ver en museos.


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La umbela o quitasol y el flabélum o abanico alto vienen de remota antigüedad egipcia 
y asiática como se manifiesta en los relieves y pinturas por lo menos desde la dinastía XIX 
en Egipto. Pero sólo tenían lugar en los servicios y ceremonias palaciegas. La civilización 
griega adoptó el abanico en el uso doméstico desde el siglo V antes de Cristo y de los 
griegos imitaron la costumbre los etruscos romanos la cual fue siguiendo durante la 
Edad Media tanto en el uso civil como en algunas civilizaciones religiosas. 
Se hacía el abanico de formas muy diferentes y con material muy variado, 
predominando la tela y la pluma.







De siempre ha sido representado dentro de todas las artes


Y como no también dentro de las artes escénicas, como en los países Árabes.  

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De los países Asiático.

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En España

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En una época que la comunicación entre el hombre y la mujer no era tan normal
como hoy día. La mujer invento una forma de comunicarse, con señas a través del
abanico.


    

De forma reducida les expondré un poco del lenguaje de los Abanicos.

Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro: sígame.
Mantenerlo en la oreja izquierda: quiero que me dejes en paz
Moverlo con la mano izquierda: nos observan.



Cambiarlo a la mano derecha: eres un osado.
Arrojarlo con la mano: te odio
Moverlo con la mano derecha: quiero a otro.



Dejarlo deslizar sobre la mejilla: te quiero.
Dejarlo deslizar sobre los ojos: vete, por favor
Tocar con el dedo el borde: quiero hablar contigo.





Apoyarlo sobre la mejilla derecha: .
Apoyarlo sobre la mejilla izquierda: no.
Abrirlo y cerrarlo: eres cruel.


  Abanicarse despacio: estoy casada.
Abanicarse deprisa: estoy prometida.
Apoyar el abanico en los labios: bésame.



Abrirlo despacio: espérame.
Golpearlo, cerrado, sobre la mano izquierda: escríbeme.
Abierto, tapando la boca: estoy sola.






Y todo en su conjunto, no lo podemos ver en museos.

Hasta la próxima semana.